Producciòn biointensiva de alimentos; cama biointensiva

¿Imagina que eres una planta y piensa en dónde te gustaría vivir?  No puedes caminar para buscar alimento ni abrigo; éstos tendrían que estar al alcance de tus raíces. Conforme tus raíces y pelos crecen en busca de alimento, les será más fácil moverse si el suelo está húmedo y suelto. Crecerás fuerte y sana si tus raíces encuentran una gran cantidad de organismos microscópicos listos y esperando para transformar los nutrientes disponibles en una deliciosa comida.

En la horticultura sustentable lo esencial es el suelo. Al crear y mantener un suelo vivo y saludable, el horticultor puede cultivar alimentos que proporcionan salud. Una buena forma de asegurar la sustentabilidad de la fertilidad del suelo es la producción de alimentos a través del Método Biointensivo. Si este método se utiliza de manera apropiada, puede ser verdaderamente sustentable.

La producción Biointensiva de alimentos comienza con la preparación de una cama profunda y plantas sembradas cerca unas de otras, que puede producir hasta cuatro veces más que una cama de área equivalente menos profunda y sembrada en hileras. Este tipo de cama significa menos trabajo para el horticultor, pues únicamente tiene que excavar, fertilizar, regar y deshierbar una cama. Además, utiliza tan sólo una cuarta parte del área que se necesitaría para producir los mismos rendimientos que con otros métodos.


En una cama Biointensiva el suelo está:
  • Suelto a una profundidad de 60 cm, lo que da como resultado mucho espacio poroso para el aire, el agua y las raíces;
  • Con humedad uniforme, porque el agua puede pasar fácilmente a través de el,
  • Lleno de nutrientes y materia orgánica proporcionados por la composta;
  • Sembrado con variedad de cultivos plantados muy cerca unos de otros para proveer "un acolchado viviente," reflejando así la diversidad de la naturaleza. Debido a que el suelo está aflojado profundamente, las raíces de las plantas pueden penetrar hacia abajo en vez de extenderse hacia los lados en búsqueda de agua y nutrientes. Por esta razón, en una cama Biointensiva las plantas pueden sembrarse más cerca unas de otras, permitiendo que haya más plantas que en un huerto que haya utilizado otros métodos de preparación del suelo. También el agua está más disponible para las plantas porque la mayor parte se retiene en un suelo suelto, profundo y enriquecido con composta.






Volviendo a la naturaleza
La cama Biointensiva no es una invención moderna. Antes de que hubiese agricultores y horticultores, la naturaleza mantenía el suelo cubierto con una amplia gama de plantas adaptadas a su ambiente particular. Las plantas crecían mejor en donde el suelo era más rico, y nunca crecían en hileras o surcos.

Algunos de los horticultores pioneros trataron de imitar a la naturaleza en su estado más productivo. Hace más de 4.000 años, los chinos comenzaron a utilizar camas elevadas biológicamente intensivas, "biointensivas", para la producción de sus alimentos. Los griegos, hace 2.000 años, se dieron cuenta que los cultivos crecían mejor en la tierra suelta de los derrumbes.

 Hace 2.000 años los pobladores de Centro y Sudamérica crearon áreas extensivas de
camas largas elevadas entre los canales de riego. En la temporada de lluvias, sembraban sus cultivos sobre la superficie elevada y durante la temporada de sequía, sembraban en los canales de riego para hacer uso de la humedad del suelo.
En tiempos más recientes, los irlandeses desarrollaron su versión de camas ele-vadas para la siembra de papas y les llamaron "camas flojas" porque sabían que con este método producían más alimentos por su esfuerzo.


Está probado que los sistemas de camas elevadas intensivas son un método para cultivar con éxito grandes cantidades de alimentos, de una manera sustentable y a largo plazo. Para que un huerto sea sustentable debe cultivarse tanto alimento para el suelo como para la gente. Afortunadamente, muchos de los cultivos que producen alimentos para el suelo también producen alimentos para la gente.

Tomado del manual del huerto sustentable escrito por John Jeavons y Carol Cox.

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