Entre envasados y recetas de la abuela

Tenía días viendo sobre la mesa unos seis membrillos que nos regalaron recién cortados del árbol de un conocido, su historia es que cuando  llegaron a casa estaban tan verdes que en verdad encajarles el diente no resultaba tan buena idea, así que terminamos por olvidarlos. Conociéndonos sabía que ya nadie se los comería así que mi idea antes que se maduraran demás era convertirlos en una mermelada o envasarlos. Hoy después de sacarles la vuelta por un tiempo puse manos a la obra y los envasé antes que estuvieran tan maduros que pasaran a ser abono para mi lombri-composta ( aunque ellas se quedaron con las cascaras), total que dije ahora o nunca y en poco más de una hora tenía dos lindos  y buenísimos envasados.

Ciertamente no soy la típica que se la pasa  cocinando, pero hay algo que me jala con fuerza y es la cocina tradicional, en especial la de mi estado que a pesar de no ser tan conocida ni siquiera para nosotros los Chihuahuenses pienso que esta llena de interesantes historias y sobre todo me llama mucho la atención el pensar en la lucha de nuestros antepasados por conservar los alimentos en un clima tan agreste como el de nosotros, hay que recordar que gran parte de nuestros platillos llevan en sus recetas productos, secos, deshidratados, envasados, en fin todo tipo de conservas que permitían soportar altas temperaturas en tiempo de calor y obviamente pensar en tener reservas de alimentos para tiempo de frío, así como las hormigas :).

Me encanta la modernidad,  por un lado es genial que esta nos ha ayudado a conservar los alimentos de maneras más sencillas y obviamente en un supermercado tenemos a nuestros alcance lo que necesitamos en el momento que queramos, pero por otro lado esta misma modernidad ha ido exterminando de a poco con las formas tradicionales de conservas y tristemente nos ha llevado a perder parte de la esencia de nuestra cocina norteña. Entiendo que años atrás las mujeres nos dedicábamos gran parte del tiempo a cocinar y que ahora tenemos una y mil actividades, pero la propuesta sería volver a conservar de la manera tradicional parte de los alimentos que consumimos, que las nuevas generaciones comprendan que no todo nace en un super y sobretodo rescatar y sacar del olvido nuestras tradiciones.

Que tal si hombres y mujeres sacamos nuestros mandiles del armario, les sacudimos el polvo y comenzamos a buscar en la recetas de las abuelas esos guisos tradicionales de nuestra tierra, además que por seguro estas recetas incluirán en su mayoría ingredientes que se dan muy cerca de donde nacimos y crecimos, así que mejor aún ya que impulsaremos mercados locales.


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