Una mañana de pinta en nuestro huerto

Encontrar en el camino personas que te inviten a crecer y a la vez creer que lo que haces tiene sentido es un regalo. Hace poco más de un mes conocí a  una encantadora artista llamada Adriana Lara  en un evento de poesía que se hizo en el huerto y de inmediato hicimos click. Yo tenía rato pensando que las paredes del huerto deberían llenarse se arte, y aunque habíamos hecho algunas pintas imaginaba como un sueño que estas se convirtiera en el lienzo de algún artista y taran apareció Adri con su sonrisa y corazón cálido a llenarnos de colores y luz.

 Nunca había pasado por la experiencia de que una artista diseñará un boceto partiendo de algo que salió de esta cabecita loca, y Adriana pareciera que me leyó la mente ya que una mañana llego y como remolino en unos minutos ya tenía una imagen recién nacida que amé totalmente.

El proceso para llevar a cabo el mural fue muy interesante y divertido en tres mañanas estaba listo todo para llevar a cabo la pinta que desde un principio estaba planeada para ser hecha a varias manos como esta pensado el proyecto de Libélula verde.

Hoy,  la mañana amaneció limpia con pocas nubes en el cielo así que sabíamos que el señor sol no nos daría mucho tregua, nos preparamos para pasarla bien y llenar de colores un dibujo que describe la esencia de este proyecto. Poco a poco se fue llenando el espacio de personas con hartas ganas de echarle a la pintada y descubrir talentos, o como en mi caso descubrir mi poco talento sinf, y sin importar el sol el color lleno los cabellos de nuestra musa y las pálidas montañas norteñas se llenaron de vida, por fin había nacido el maíz desde la entrañas de la madre tierra.

Les dejo esta historia contada en fotos, gracias a todos los protagonistas:


































































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